Publicado el 2 noviembre de 2015 a las 7:13 pm, por

Con ocasión de la inauguración hace unos días de una gran tienda en la madrileña Gran Vía (gran de grande, y grande de muchos metros cuadrados y varias plantas) se vuelve a hablar de la moda low cost y de lo que hay detrás de las camisetas que se venden a 3€. Todo el que se pare a mirar un poco más allá de la camiseta sabe de los talleres que las producen en Asia, y de esas personas que trabajan en condiciones que rozan la esclavitud, muchas de ellas niños, de las calidades de los materiales con que las producen, de los tintes tóxicos que se usan y de todas esas cosas que no nos gusta nada asumir, por eso, porque es de todos sabido, aquí no le vamos a dar más vueltas, allá cada uno y su manera de consumir, responsable o no. Yo no quiero que mis hijos se pongan una camiseta fabricada por otro niño, yo no quiero que usen una camiseta fabricada con fibras que echan chispas, no quiero que tengan 18 camisetas, con tres les vale, es mi decisión adquirir prendas de calidad y fabricadas en condiciones éticas …

Y lo sé, los niños crecen, de eso se trata, de que crezcan y de hacer prendas que de alguna manera crezcan con los niños, materia prima de calidad que soporte todos los lavados necesarios y más, diseños cuidados que sienten bien si quedan un poco grandes o cuando se van quedando pequeñas, cosas que pasan de hermano a hermano y después a los primos, en Sueños Polares preferimos eso que el consumo semanal de ropa como si fueran yogures con fecha de caducidad.
Y aprovechamos la ocasión para escribir sobre algunas de nuestras marcas, como por ejemplo Waddler o  Cabbages and Kings, dos firmas que hacen las cosas como a nosotros nos gusta.

Waddler es la historia de una familia que dejó Londres para viajar y vivir una especie de aventura que acabó y empezó a la vez cuando decidieron establecerse a los pies de los Andes y empezar a crear prendas de alpaca con la colaboración de una comunidad de artesanos de Bolivia. Estos indígenas bolivianos con los que trabajan cobran por su trabajo al menos el triple del sueldo mínimo establecido, con lo cual ahora, además de trabajar, viven con ciertas comodidades que antes no tenían y pueden permitirse el comprar material escolar para sus hijos.

El resultado de todo esto son prendas de la más suave lana de baby alpaca para nuestros niños, prendas de preciosos colores que no pican y que les abrigan y que permiten el desarrollo de estas comunidades indígenas y de la economía local.

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Al igual que Waddler, Cabbages and Kings, que toma su nombre de la famosa novela de O.Henry, crea prendas con lana de Alpaca que son manufacturadas por artesanos de varias comunidades de Perú y Bolivia y que mediante esta colaboración han conseguido mejorar notablemente sus condiciones de vida, especialmente la educación y la sanidad. Cabbages and Kings aboga firmemente por el comercio justo, la preservación de las culturas indígenas, su trabajo y su forma de vida. Nosotros valoramos esa manera de hacer las cosas y por eso sus coloridos y especiales diseños tienen un hueco Sueños Polares.

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Como os podéis imaginar esto no cuesta 3€, es totalmente inviable vender a precios de marca low cost, creo que está claro por qué. La cuestión es decidir qué tipo de consumidor quieres ser, al menos valorar cada  marca en su justo valor, independientemente de que las puedas/quieras o no quieras/no puedas comprar. Unas marcas dan trabajo a niños esclavos y otras dan trabajo a padres que pueden dar la oportunidad a sus hijos de ir al colegio, unas pican, no duran y son perjudiciales para el medio ambiente y otras son confortables, duraderas, y respetuosas con nuestro planeta.

Y nosotros estamos orgullosos de formar parte de esa cadena, de ser el escaparate final de algunas de esas marcas comprometidas.
¿Qué es caro y qué es barato? Caro es aquello que no vale lo que pagas por ello. Una cosa está clara las prendas de Waddler y de Cabbages and Kings sí qué valen lo que pagas por ellas. Comprarlas o no ya es otra historia sobre la ni se nos ocurriría opinar …